Cómo trabajo

Comprender antes de intervenir

No entiendo la terapia como una conversación improvisada semana tras semana. Antes de intervenir, necesitamos comprender qué te ocurre, cómo se ha organizado tu malestar y hacia dónde tendría sentido dirigir el trabajo.

Desde ahí, integro distintas miradas clínicas para atender a tu historia, tu cuerpo, tus emociones, tus síntomas y tus recursos. Las técnicas importan, pero solo cuando están al servicio de un proceso claro y con sentido.

Mesa de trabajo clínico con pantalla curva, línea de vida y materiales de evaluación terapéutica.

Fase 1

Evaluación inicial y mapa del proceso

La evaluación es una parte fundamental del trabajo. No son unas pocas sesiones sueltas, sino un proceso cuidado para comprender tu historia, tus relaciones importantes, tus síntomas actuales y los recursos que ya existen en ti.

Durante esta fase exploramos experiencias significativas, momentos difíciles, duelos, traumas, apoyos y capacidades. También observamos cómo se expresa hoy tu malestar en el cuerpo, las emociones, los pensamientos y los vínculos.​

Suele durar entre 5 y 10 sesiones, dependiendo de la complejidad de la historia y del momento en que te encuentres.

Informe psicológico clínico

Al finalizar la evaluación elaboro un informe psicológico clínico detallado, escrito en un lenguaje claro y comprensible. No es una etiqueta ni un diagnóstico frío: es un mapa compartido que nos ayuda a ordenar lo vivido, entender dónde estamos y decidir hacia dónde tiene sentido dirigir el proceso.

Fase 2

Intervención: trabajar el núcleo del malestar

Con el mapa ya trazado, pasamos a la fase de intervención. Suele extenderse entre 20 y 40 sesiones, según la persona, la historia y la profundidad del trabajo que necesitemos hacer.

En esta fase trabajamos con recuerdos significativos, creencias profundas, emociones difíciles y patrones que se repiten en tus relaciones actuales. También prestamos atención a cómo se expresa el malestar en el cuerpo: tensión, vacío, bloqueo, hiperactivación o desconexión.

Utilizo herramientas específicas —como EMDR, trabajo emocional, recursos de regulación, meditación o psicoeducación— siempre adaptadas a tu ritmo y a tu nivel de seguridad. No se trata de remover por remover, sino de transformar de forma sostenible aquello que hoy sigue haciendo daño.

Mesa terapéutica con tarjetas y materiales reorganizados durante la intervención.
Imagen cuadrada 1:1, estilo fotográfico realista. Camino de piedra sereno que continúa hacia un paisaje verde del norte, visto desde un interior sobrio y cálido con piedra restaurada y madera natural. Luz atlántica suave, cielo ligeramente nublado con claridad al fondo. Composición elegante, íntima y contemplativa, sin personas, sin aspecto turístico ni postal. Tonos verde oscuro, gris piedra, madera y tierra. Sensación de cierre terapéutico, integración, autonomía y seguimiento: el proceso termina, pero el camino continúa.

Fase 3

Cierre gradual y seguimiento

Cuando los objetivos principales se han trabajado y empiezan a consolidarse cambios visibles, iniciamos una fase de cierre gradual. No se trata de cortar de golpe, sino de revisar juntos qué se ha transformado, qué necesita seguir cuidándose y cómo puedes sostener lo aprendido fuera del espacio terapéutico.

En esta fase integramos el recorrido realizado, ponemos nombre a los cambios internos y externos, y preparamos la despedida de forma consciente. La frecuencia de las sesiones puede ir espaciándose progresivamente, siempre de manera acordada y atendiendo a tu momento.

Tras el alta, podemos dejar algunas sesiones de seguimiento más separadas en el tiempo. Funcionan como una red de seguridad: un modo de comprobar cómo se mantiene el proceso y de valorar juntos si más adelante necesitas retomar alguna cita.

Formato de las sesiones